Paro armado del ELN impacta la movilidad y eleva el riesgo de ataques en Colombia
Colombia enfrenta una nueva escalada de tensión tras el anuncio y ejecución de un paro armado nacional por parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN), vigente desde el pasado domingo hasta la medianoche del miércoles. El grupo guerrillero argumenta que la medida responde a presuntas amenazas de intervención extranjera y a su rechazo a acciones militares en diferentes regiones del país.
El paro armado implica restricciones a la movilidad de civiles, suspensión de actividades económicas y advertencias directas a transportadores y comerciantes, especialmente en zonas donde el ELN mantiene influencia armada. Las autoridades han señalado que esta práctica constituye una violación grave al Derecho Internacional Humanitario.
La Embajada de Estados Unidos en Bogotá expresó su rechazo a la medida y calificó al ELN como una organización narcoterrorista responsable de ataques y abusos sistemáticos contra la población civil. Además, reiteró la recomendación de evitar viajes a Colombia durante los días del paro.
En las primeras horas del paro se registraron ataques contra infraestructura pública, estaciones de policía y vehículos de carga, así como la instalación de retenes ilegales en varias vías nacionales.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, anunció recompensas por información que permita anticipar acciones terroristas y proteger a la ciudadanía. Afirmó que las principales víctimas de estas acciones son campesinos, indígenas y poblaciones vulnerables.
El presidente Gustavo Petro rechazó el paro armado y aseguró que el ELN amenaza directamente al país. En un mensaje dirigido a la ciudadanía, llamó a no permitir que el miedo paralice la vida cotidiana y aseguró que el Estado garantizará la seguridad durante las festividades de fin de año.
La Defensoría del Pueblo pidió al ELN cesar las afectaciones a la población civil y solicitó a las autoridades reforzar las medidas de prevención. La entidad advirtió que los paros armados generan graves impactos sociales, económicos y humanitarios.
Los diálogos de paz con el ELN permanecen suspendidos desde enero, tras los hechos violentos en el Catatumbo que dejaron decenas de muertos y miles de desplazados. En este contexto, Antonio García, máximo comandante del grupo, publicó un artículo criticando la política de seguridad de Estados Unidos.
Las autoridades mantienen vigilancia permanente en carreteras, sedes diplomáticas, infraestructura energética y unidades militares ante posibles atentados.
Foto: El Colombiano